MI AMIGO KING KONG

Así se refería a él, Matteo, quienes evidentemente crearon un lazo profundo sin mediar la comunicación verbal salvo un escueto bonjour et merci.
Grandote, tosco, serio, de pocas pulgas como decimos por aquí. No hablaba, nos gruñía. Creo que semejante batallón latino no estaba en sus planes. Pero las penurias de tan accidentado viaje nos fueron uniendo, principalmente con Matteo a quien cuidaba mas que a ninguno.
Su música estridente no ceso ningún kilómetro y nadie oso pedirle que al menos cambie el CD.
Al principio, me atrevo a pensar, él se sentía solo lo que su rol prestablecido decía : el chofer del auto mas pequeño (que al final, fue el único que se rompió pero llegó, el otro quedo en el camino). Digamos que venía con el alquiler del auto, esto es literal.
Nunca quedo claro donde dormía por las noches, pero al otro día estaba impecable con su colorido bouma y su trapo multiuso con lo cual limpiaba todo, (lo que sea) y con un gruñido nos hacía subir.
Era evidentemente su fastidio cuando se nos trababa el asiento. Pero ni loco nadie le decía nada. Pero lo fuimos ablandando, a base de sonrisas, palmeos de espalada (que al principio lo ponían rígido), galletitas, dulces, en fin todo lo que teníamos se compartía. Creo que el mayor impacto en su coraza fue llamarlo e integrarlo en las fotos. Hasta casi sonreía. Ya se sentía parte de nuestros afectos y así era, aunque el no lo supiera.
Considerando todo lo que hemos visto en esta parte del mundo, como habrá sido su niñez? , cual sera su historia de vida? No lo sabremos, pero de seguro no fue fácil.
La despedida con algunos regalitos más nuestra palabras de agradecimiento traducidas por Cosme, terminaron de ablandar al gran King Kong y emocionado, con brillo en sus ojos, dio su primer, único y último discurso...
Abrió su corazón y se expreso: se lamento por todas las penurias, agradeció el cariño y nos regalo sus bendiciones. Estrecho la mano de cada uno, pero fue mas efusivo con amigo Matteo, mencionando guturalmente su nombre y partió.
Cuando pase el tiempo olvidaremos esas penurias pero nunca a King Kong con quien fuimos sorteando obstáculos de la vida real de Africa.


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