LA AVENIDA DE LOS BAOBABS...

De esos lugares que uno ve una fotografía y el corazón comienza a latir fuerte, y la mente ya hace lo suyo programando una imagen que buscará alcanzar. Imagen que al mezclarla con emociomes llamamos, comúnmente: "sueño".
Al menos asi funciona mi mente, que no me da paz y me mete en cada una. En este caso, la muy exigente tenia dos, no una: con sol y al atardecer.
EL otro problemita asociado, por asi decirlo, se da cuando quiero retratar esa imagen, buscando que la tropa se pare en la escena, tal como solo yo lo veo y diria que ya estoy al borde del motín al escuchar sus comentarios cuando los muevo de un lado para otro. Pero no me hago mucho problema, la sordera temporal es buena aliada, sobre todo si al final, logro tener esa imagen soñada.
Los majestuosos Baobabs de la costa oeste de Magadascar, con sol a pleno y despidiéndose al atardecer, ya forman parte de nuestros tesoros espirituales, esos que su valor se mide por las sensaciones que genera su recuerdo.


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