RUTA DE SALIDA

Luego de un par de días de sosiego en la playa de poco agraciado nombre (Grand Popo), volvimos a las rutas Africanas. Tres países, dos fronteras por delante y sólo teníamos una visa. Lo único seguro era salir de Benin.
Comenzamos todavía de noche, al estilo local, con un par de autos de quién sabe quién y con patente de Togo, a donde entramos sin mayores problemas pagando la visa y llenando mil papeles, pero como venimos tan vapuleados pareció hasta tranquilo y fácil. Hasta aquí, dos países, dos visas.
Seguimos camino hasta la proxima frontera entre Lome y Aflao (Togo y Ghana), llegando ya de día. Esta no solo era la más complicada y la que más ansiedad generaba, ya que sino debíamos retornar a Benin, volver a gestionar todas las entradas y salidas, e ir a la embajada de Ghana en Cotoneau, donde ya habíamos estado y no logramos hacer las visas (toda otra penuria que haría más largo este ya confuso relato).
Finalmente logramos conseguir un carísimo pase de tránsito en la misma frontera usando pasaportes Italianos, con solo 48hs para dejar el pais. Todo por un error en el consulado de Ghana en Brasil, pero aquí nada tiene garantía. Nada de nada. Ya lo experimentamos en Benin donde todo el trastorno se generó porque en esa frontera se habían quedado sin los adesivos que te pegan en los pasaportes y también nos dieron un carísimo pase por 48 hs que nos obligó a modificar planes. Sumen a todo esto y tomen nota los que piensan viajar a Africa: únicamente te reciben los nuevos billetes de dolar americano, los anteriores (mínimo del 2006) solo en la calle a un cambio vil.
En la aventura hay situaciones en la que hay que priorizar y con la familia a cuesta la seguridad es clave. Para esto, escondidos en el estuche de pasaportes esta una reserva de fondos de contingencia que gracias al cielo hacia muchos viajes que no se usaban. Lo importante es que entramos, y no perderíamos nuestro vuelo de salida.
Finalmente nos subimos en otro destartalado vehículo que consiguió Cosme en la misma frontera y pusimos rumbo a Accra, otras tres horas de viaje.
El paisaje fronterizo no difería demasiado, tampoco en los poblados al paso, se notaría más en la capital, siendo Ghana un país que ostenta una situación mejor que sus vecinos.
Al ver a Cosme superado mas allá de su buena voluntad en todos los sentidos, lo dispensamos para que pudiera comenzar su largo retorno al norte de Benin, en el mismo momento que bajamos de la camioneta en Accra. Nos arreglaríamos solos desde allí, pero con la ventaja que aquí se habla Inglés.
Solo tiempo para rápidos abrazos, así podía aprovechar parte de la vuelta en la destartalada camioneta. Con evidente emoción, mas allá de esa blanca y luminosa sonrisa enmarcada en azabache que nunca olvidaremos, partió nuestro amigo, hermano africano.


Nombre
E-mail
Comentario