SHOPPING & CENA AFRICANA...

Parte del desafío de viajar en familia es encontrar la manera de balancear expectativas y encontrar algo divertido para hacer mas allá del lugar y posibilidades. Si a eso sumamos el complicado traqueteo de esta travesía, era una buena oportunidad para recuperar un par de puntos ante la reina madre. Estoy bajo, muy bajo en el scoring... En realidad surgió de la iniciativa de Matteo de conseguirse un atuendo típico, el llamado Bouma, el cual me ofreci a financiar con la consigna que lo debería usar al volver a casa. Asi que, los que a futuro anden por Resistencia, en el norte de Argentina, y vean un colorido pero pálido africano, ese será Matteo.
Por esta zona del mundo, el ir de compras de vestimenta significa ir a elegir la tela en la tienda local, negociar el precio y luego dirigirse al sastre que, en menos de tres horas tendra todo listo. Y así fue, con una calidad envidiable.
Como plus a la salida, el transporte de ida y vuelta fue parte en un auto prestado (un amigo de Cosme) y el resto en mototaxi, lo más común en toda esta zona.
Si hay algo lindo es meterse de lleno en la realidad del lugar, lo cual incluye ademas de la ropa, la comida. El problema aqui son los picantes, la cena africana a cargo de los hermanos Senga contempló esto y como atención especial para extranjeros, el picante lo trajeron aparte. Bola de maiz (parece pure pero es maiz), salsa con pescado y un revuelto con una verdura verde que solo crece por aqui (y no tiene traducción).
Historia de su familia, Benin y anécdotas de nuestro accidentado viaje sazonaron el final de otro dia en África Occidental.


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