Los rastros de la cosecha de maíz labrada a mano, mijo secándose para fabricar su bebida y algun escuálido pollo pareciera ser su base alimenticia. Lo que caracteriza esta zona es su arquitectura típica que le da un aspecto delicado y estético al caserío.

Somos bien recibidos por los mayores, pero la alegría se concentra en los niños al desembolsar los chupetines y globos. Los primeros son aceptados con timidez típica del que vive alejado, un “merci” con una pequeña genuflexión y una sonrisa. Lo que sorprenden son los globos, para la mayoría desconocidos, y sus ojos se abrían de sorpresa al inflarse el balón de color, algunos incluso lo tomaban con algo de temor. Pero lo bueno es aceptado rápido y del temor a la alegría es un paso placentero. Comenzamos a ser invitados para ir de casa en casa y la corta parada se convertía en un peregrinaje entre los caserios.

No me había dado cuenta, o sí, pero tarde, que la tensión que llevaba a cuestas no me había dejado disfrutar lo que ahora relato, explorando la memoria en la oscuridad de la noche cuando todos duermen. Necesito hacer las paces conmigo mismo.
En todo momento fui acelerando, empujando, forzando la situación para comenzar la vuelta lo antes posible. No me di cuenta de lo mucho que la escena del lugar había afectado a todos. Mi estrés y mis miedos se apoderaron de mis emociones. Mi mente racional había tomado el control y me volvió irracional en esa calurosa siesta africana.

Si bien algo dentro mío sabía que algo no estuvo bien, la sana bofetada de los otrora niños y su mamá despejaron mi mente. Por un lado el enojo con uno mismo, el dolor y vergüenza, pero más tarde, ya relajado y alimentado, todo ese dolor se fue transformando en orgullo y mi alicaído humor en alegría. Que me hayan retado por no haberlos dejado compartir más tiempo, más tranquilos con la gente del remoto poblado, que el adolescente se haya fastidiado por el acelere y a su vez mediara en la situación, es tal vez el regalo que el universo me daba a cambio por las tontas penurias.

Hagamos menos pero bien y dedicándonos a la gente, para eso vinimos a esta parte del mundo, me dijeron. Nunca un reto me hizo tanto bien. @ Kara Region


Nombre
E-mail
Comentario