ÁFRICA OCCIDENTAL & MAGADASCAR 2019

Todo fue cambiando, todo se fue cayendo, desarmando. Todo se fue armando, todo se fue levantando...
No quedan vestigios del plan original, ni una pizca, salvo la meta de volver a viajar todos juntos. Podría enumerar las cantidad de problemas que emergieron, la economía en primer lugar, y de allí en adelante una larga fila de situaciones terrenales que justificaban (y con creces) suspender todo. Sin duda, hubiera sido lo más sensato. Pero aquí es donde entran a jugar los anticuerpos del gracias al cielo incurable "síndrome del eterno viajero", como lo define mi querida amiga Lucia Sanchez de @algoqrecordar. La "sana locura" que mi madre supo comprender y cultivar. Y esa cuasi mística apertura de mente que genera el recorrer la diversidad de nuestro mundo. Apertura que se nutre de gente, lugares y vivencias que movilizan ancestrales estructuras. "Deja actuar al universo" es una frase común entre esas personas que pondrán a prueba tus paradigmas, tus estructuras mentales. Pero estoy lejos, muy lejos todavía así que, dando lugar al universo pero con un gran esfuerzo terrenal (como buen ingeniero controlador) emergió un nuevo proyecto. Nuestro viaje viró de Asia a África y se fueron dando cambios tras cambios hasta que finalmente quedó definida una nueva travesía agrupando todo lo que, finalmente y por alguna razón, fuera factible. Concretamente, por primera vez pisaremos África del este, incursionando en el Golfo de Guinea, de la mano de Assou Cosme, un maestro de escuela de Benin, país al que llegaremos por tierra a través de Ghana y Togo. La diversidad étnica será, por esa zona del mundo, nuestra principal meta. Seguiremos camino hacia el otro extremo, hacia el Océano Índico. Haciendo "sapito" en Johannesburgo aterrizaremos en Magadascar, un viejo objetivo que se cayó un par de veces por inalcanzable y que se suma al proyecto por su bajo costo al ser época de tifones. Aquí es donde entra el "universo" que se encargará de que este año no llueva tanto (verdad que si, universo?). La meta, más allá de visitar al "Rey Julien en su hábitat" es pasar un atardecer en la avenida de los Baobabs en Morondava al centro este de la gran isla, todo esto en ida y vuelta también en camioneta. Al regresar, en Antanarivo intentaremos conocer al Padre Pedro y su maravillosa obra: Akamasoa.
Concentrado en días, limitado en recursos y con más incertidumbres que certezas, confiados en el universo, volveremos a partir. Al ver que todos en la familia estaban dispuestos, volví a forzar la realidad para darle un poco más de vida a un sueño..


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